martes, 27 de octubre de 2009

Traición

" Y me dijo: Cristina, es usted una mujer. Y no todas las mujeres son dignas de este apelativo"... Es cierto.




Varias veces pensé que he sido honesta conmigo, pero hoy después de reflexionar mucho, lo acepté. Soy una traidora. Y mi querido compañero, tengo que aclarar que he tratado de ser siempre transparente en todo lo que pienso, no escondiendo nada, no reprimiendo nada. Solo la transparencia es elemental.

Pero hoy antes de entrar a la cansada y aburrida clase de anatomía, medité sobre lo que soy. Siempre me he sentido orgullosa de mí, pero estar disconforme ayuda mucho a equilibrarse, así que me concentré en encontrar aquella pequeña aflicción.

Estar siempre tras nuevas experiencias, nuevas vivencias, nueva gente, nuevas culturas, me hace una persona muy relajada. Pero todo aquello tal vez no debería ser perfección. Fue entonces donde lo acepte y bauticé estos sucesos con su nombre legítimo. Traición.

Yo podría abandonar mi lugar favorito y hasta permanecer lejos de este muchos años, solo para conocer lo desconocido. Dejarlo todo con tal de de buscar lo nuevo.


Esa es la única verdad de todo esto, y me siento orgullosa conmigo por ello, es suficiente, pero necesario, es parte de mí y no justifico con esto nada. Pues hasta ahora de lo único que me puedo arrepentir es tener que urgar en lo que no quiero para alcanzar mis sueños, y a esos sueños los estoy traicionando. Nada queda, nada. Solo puedo decir que esta no es mi vida, este no es mi cuerpo, por ello mi conciencia exótica flajela mis ganas de vivir.

Una vez, un ser quería llegar al cielo, él sabía que podía volar, sentía las alas en su espalda al caminar. Solo me falta saber usarlas.
Día y noche y cada vez que podía estaba en el mirador, serca al mar infinito, admiraba el cielo, disfrutaba como nadie el viento sobre su rostro, y de ves en cuando reía al recordar la antigua y olvidada historia de "Icaro", el joven que quiso llegar muy alto para escapar y al final, en las aguas se ahogó. Era demaciado para esa humanidad deteriorada, era el ser almado, demaciado almado. Él sabía que podía volar, y llegaría muy alto pero no se dejaría ahogar.

Ellos ajenos a la verdad nunca entenderían a el ser.

Llegó el día, llego... tomó valor, y como un ave que por primera vez escapa del nido, él se balanceo sobre la barandilla del mirador, estaba feliz, y sus ojos solo apuntaban al cielo.Y lo iba a hacer, iba a volar. Él podía volar, él podía llegar alto, solo él.
Pero cuandoestaba a punto de lanzarse, ellos lo tomaron por la cintura. No, !estas loco!, no lo hagas, quédate, los sueños son solo sueños, y tú nunca volaras.
El ser golpeó, pateó, intentó todo para poder escapar y finalmente lloró de impotencia, de no poder siquiera intentarlo.

Ellos, ya no recuerdan cuando por algún motivo incomprensible decidieron siquiera respirar, y no pudieron... y nunca lo volvieron a intentar.

El ser sintió la tristeza de una humanidad, una verdadera.

- No sueñes, nunca volaras. Y el desgarro más profundo en aquel cuerpo que tenía prestado lo sintió. Después de retener los gritos de dolor en su garganta, sintió como lo depositaban en aquel suelo maldito, y se alejaban, y volverían si llegaba a intentarlo nuevamente.

Ahora ya no podría volar, ya no tenía alas, y estaba solo. Tomó valor y sopesando con el dolor se puso de pie, caminó lentamente a la barandilla del mirador, sintió una que otra vez el viento sobre su rostro, y vio que el cielo era propició para volar, pues como nunca estaba celeste. Sin pensar en nada, el ser volvió a balancearse en la barandilla y apresurándose abrió sus brazos y se lanzó al abismo.
En viaje hacia el suelo era un trecho corto, pero suficiente para pensar en el pasado reciente.
Sí, él volvería a aquel lugar, pero primero tendría que escapar, luego vendría por los demás. Una sonrisa se traslució sobre su rostro y el cuerpo frágil que usaba sintió una explosión en cada célula del mismo.

Ahí esta, ahí, en el suelo asqueroso de una ciudad olvidada, un despojo, uno de los tantos pero ahora inmovilizado. Y entonces, ellos se acercaron a verlo desde la barandilla, desde muy lejos como siempre lo estuvieron de él. Y rieron... rieron por que estaban seguros de sí. Él se iba a estrellar, lo sabía. Y rieron mucho, otros solo callaron y movían negativamente la cabeza con una pequeña sonrisa en los labios, pero todos se deleitaban con aquella imagen, pues sentían poseer la razón, y aquel era solo un idiota más.

A lo lejos, a lo lejos esta ahí. Y de ese cuerpo estático, emergieron dos alas, un rostro, un cuerpo, y sin esfuerzo la silueta consagrada del ser abrió sus alas y levitó hacia los cielos, miró una que otra vez el cuerpo que había sido su envoltura, ladeó la mirada y vigiló a ellos que lo miraban anonadados, sonrió. Dándose solo un impulso parecía que el cielo lo esperaba, parecía que las nubes lo ayudaban, y la imagen del ser se confundió con un horizonte que parecía pertenecerle desde siempre.



ESTE ES MI ÚlTIMO POST. ESPERO, QUERIDO LECTOR, QUE SE DELEITE.

PDT. VIVAMOS, POR FAVOR.

sábado, 17 de octubre de 2009

Los sin corazón

"Y, al ritmo de cold play nació la verdad"




Verlos a todos sentados, a todos menos a mí,
tan cercana a ustedes y a la vez tan distante.
A veces, y solo algunas siento ganas de formar parte
de mirarlos a los ojos y con mi profundidad decir lo que sé.
Despues de noches como esta, mi alma se descompone.
Imbéciles, tienen entre sus dedos la formula para hacerme morir
y a veces parece que lo saben y mi alma no quiere estar aquí.
¿Y si fuera la última cena?, y si mañana ya no estuviese...
seguramente me escucharían, iriamos juntos a las praderas
cantariamos en un beso agobiante y la dada sería única.
Al ritmo de la ingratitud bailo con sus palabras,
y entre sueños los veo a todos felices, pero de verdad.
Sí, silencio prudente, mis miradas latentes
todo y ello es vano por sus tronos.
En mis juegos mentales está la idea ajena,
ajena, geométrica y lejana como yo misma de ustedes.
Ahora y siempre el enojo, no por ti, no por mí
¿será que es por todos?, por que me he rendido.
Y suena el eco del no.
Por que tengo en mi poder la mejor arma,
y me duele que sean inmunes o somos los sin corazón.
Y si fuese ¿cierto?, no. Por que yo lo emblemo y lo siento.
y hasta el final, nunca... nunca vamos a llegar.
En mis juegos mentales, solo mentales,
existió una familia feliz, y  entonces la verdad reinó.
Alegre de la verdad, feliz en verdad. Solitaria...

martes, 13 de octubre de 2009

El alma y el cuerpo

"Cuando el alma a veces no está de acuerdo con el cuerpo"


Desde mi infancia vivida y llena de verdades, siempre bajo un rol, un estilo, la vanidad en las palabras, y la corrección de las mismas. Los momentos ayados, los momentos dolidos. Lo habían logrado. Habían constelado mi infancia de realidad, y dejando de lado las sábanas delicadas y dulces de la niñez me volví humana. Y la humanidad me golpeó duramente desde mucho antes de lo que debía, eso es claro. Para mi suerte, ello me hizo más fuerte y voraz, nadie lo creería. Y entonces llego el desahogo con los años, y lo torné un canal a mi vida, una única esperanza, y me regocijaba al saber que mis frutos aún inmaduros eran dulces como la miel para todo el que lo probara. Yo no sé.


Pero de lo que estoy segura es que en momentos como este la música me esconde. Me esconde de ese brusco golpede la vida, y de vivir antes de lo debido. Pues el ruido se diluye junto al dolor de la verdad, las palabras se confunden con la melodía en un remolino que viene y va, pero que no se detiene en este momento tan sensible e indefenso para mi alma. Pues al final, no hay nada preciso. Y lo ensordecedor me abraza y me ahoga en sus notas estridentes y rechinan tes, que solo existen imaginariamente en mi pensamiento, pero... solo por unos momentos, en realidad lo creo y lo acepto... Por que a veces siento que soy lo que aparento, y mi vigor se desliza por una trémula y ello queda desnudo, y mi orgullo no me lo permite, no es posible.


En momentos como este, la música me envuelve. Y todos los golpes, todos los días vividos, todos los años salpicados hasta hoy que reclama mi cuerpo. Todo lo que me impide, desaparece después de la larga confusión que decidí no oír. Cuando el alma no se siente conforme con el cuerpo, sufre el humano, pues está entre estos dos, pero con ninguno. Y sopesar con todo ello no es posible, es mejor que pase, solo que pase... Para seguir.

domingo, 11 de octubre de 2009

Almado

Desalmado, da.
(Del part. de desalmar).

1. adj. Falto de conciencia.
2. adj. Cruel, inhumano.
3. adj. ant. Privado o falto de espíritu.


¿Y si existiese Dios?... yo no te mentiré, nunca lo he visto y no puedo comprobar su existencia más que con el sentimiento, pero es vano hablar contigo, así te explicase no entenderías. Soy anticlerical, y francamente tengo tantas razonez como tú para no creer. Siempre he sido solitaria, y nunca he tenido alguien quien me guíe sin tomarse se otra opimión. Y a mí me gusta la autonomía, hay veces en las que callo para no discutir, pues... si bien todo es vano. Soy libre, y puedo ver  como nadie la realidad. Puedo calificar de fracasado a aquel Dios que tenía al cuidado a sus ovejas y las dejo descarriarse, y si fuese así, me incluyo en las descarriadas, pues tengo desagrado a la iglesia, digo lo que pienso sin importar cuantos estén en desacuerdo y hasta a veces en contra, soy muchas veces la última humana entre las hembras que con escusas de libertad ahora son más esclavas de sí mismas, vulgares... Soy parte de un sistema inhumano y autodestructivo, y yo ¿qué hago ahí?, ¿dónde está Dios?, ¿y la conciencia?... Por que este putrefacto mundo muchas veces me hace agonizar, por que en realidad no importa cuanto más viva, cuanto más agonice, cuanto más llore, cuanto más escriba, cuanto más me exija... Sé que la gran parte de todo ello es en vano, y no me importa la entrega, pues si nací libre... ese Dios debe ser una escencia, y la única prueba que tengo es que todos son libres, y que por voluntad propia se han esclavisado. Que no hay un dictador constante, sino más bien una libertad profunda esclavisada... y ese, ese es el mayor milagro. En realidad deben haber muchos como yo, que viven, que aman, que mueren por voluntad, eso... eso es ser almado.  Que ante las adversidades, ante la falta de fe, ante el pesimismo, y el don implantado contra voluntad, aún hay una maldita esperanza de que pueda humanisarse, ya sea con flores ante los rifles, ya sea una jauria de perros ante una tropa, ya sea clavado de manos y pies... la entrega ha sido consumada, y yo he entregado mi alma, y mi vida, y los plasmo en estas palabras, pues...

No siempre habrán novios,
pero siempre habra amor.
No siempre habrá odio,
pero siempre habra dolor.

Y tú que me hablas reclamando de Dios, si eres libre, si eres tú. Guarda tus dolores y muestrame al niño, por que esa es la única realidad.

ROMANTICA

"Sí- admitió-. Pero por entregas:por que te entregas al primero que llega. Y no me enfadé porque era verdad."



Por que de verdad se lo merecen. Por que así sus aires de libertad ya saciados se han convertido en vulgaridad, por que al parecer soy el último.
No más ayer, pude ver a mis espaldas la asquerosa realidad, los vi a todos ellos engañandose a si mismos. La hipocrecía, oh la hipocrecía es la realidad. Si solo en mí puedo confiar, si solo en mí... y tal vez no deba, pues si solo yo no estoy cegada como los demás, francamente algo debe estar mal en mí. Si todos buscan la combeniencia, buscan la división, ¿dónde estoy yo? ¿en qué parte de esta sociedad? Al lado de los dementes, de los alcoholicos, de los que son diferentes, de los que estan mal... ahí debería estar.
Yo estoy plenamente segura que no soy la que ha fallado, pues yo no condeno, no combengo, pero doy y tal vez siento que a muchos debo sin conocerlos. Estos trágicos sentimientos son garrafales hacia mí, pues hay días en los que la luz quema demaciado mis ojos, y ya no quiero ver más. Hay veces que decearía ser verdaderamente ciega. 
Hay veces en las que me concidero embriagada. Embriagada por la felicidad que imagino para mis adentros, embriagada por la vida y la dicha que siento al no ser ciega. Embriagada por ningun licor... pues ser quien soy es bastante droga para un solo cuerpo. Y entonces es ese el momento... el momento preciso en el que me estrello inevitablemente con la realidad pura y clara. Estoy sola, pero no... por que quitarse la venda no puede ser más dificil que el que nació sin esta, y estar solo... estar solo es no tener una guía para sí...
Bien una vez escuché que tal vez existian muchos cegados y pocos humanos, y los demás, los demás no cuentan. Ellos se encargarán del final... pues solo para finalizar existen.
Y yo... viciono la humanidad. Que si bien necesito este cuerpo prestado para cumplir mi meta, sé que mi alma ya no es mía, pues la he entregado.   Y eso no importa.

Hay veces... solo unas cuantas, en las que pienso en mi libertad... pensar en una entrega es algo literal. Pero lo almado... lo almado en todo esto es que nací libre y eso es suficiente, pues así finalizaré.

sábado, 10 de octubre de 2009

EL ESCAPE

" SIN VERGUENZA "

Cuando la vi por primera vez, no me pareció un gran reto, era muy parecida a la que veia constantemente cerca de casa. Claro, el reto más grande sería que si nos descubriesen  tendríamos que afrontar las consecuencias de atentar contra nuestras vidas al saltar tal reja de gran tamaño. Pero el aniversario del colegio era un evento del cual yo quería escapar y la razón era acertada. ¿Quién estaría mirando durante 4 horas seguidas, parado, un monton de presentaciones improvisadas?, sin contar que es la nocturna y estaba garuando.Si algo no soporto es la estupides. Y para mi una estupides era quel evento bochornoso, pero una estupides mayor era quedarse a contemplarlo.

-!No voy a poder! gritaba Edita, podré si tu lo haces primero, mi pantalón me apreta mucho y siento que no voy a poder.
- No, Edita tu debes ir primera, te demoraras más si quedas  sola de este lado.
-Yo voy, dije.




Sin esperar a que me confirmaran el permiso me coloque frente a la imponente reja, al estar tan cerca de esta me pareció que su tamaño había aumentado. Esto no me detubo, lancé mochila y diploma al otro lado. Las quejas de Edita me estresaban y volví a maldecir los pantalones "pitillo" que se han puesto de moda. No importa si no te sientes cómoda, no importa si no puedes siquiera plegar las piernas, simplemente la moda es moda. Que estupides. Pero en ese momento no podía ponerme a  discriminar las modas del hoy.
Para mi comodidad tenía puesto mi pantalón rasta. Holgado, amplio. Un  gran pantalon para tirarse aquella reja y también un gran atentado a la moda.

Extendí mis brazos hacia lo más alto que pude de la reja y acomodando mis dedos entre los fierros oxidados me impulsé ágilmente. Nunca he sido torpe, es más, nunca Educación Física fue un gran reto para mí, con esto no quiero decir que me agrade, pero sin querer siempre he sacado las notas más altas. Acomodé uno de mis pies en los paralelos de la reja y este fue mi último impulso para llegar a al precipicio. Sintiéndome realizada por aquella hazaña me acomodé para usar el poste de alumbrado como el tubo de una gran bombera o el de una gran nudista, me deslicé.


-! Que piraña es esta loca! Ahora te toca a ti Edita.

Mi querida compañera me lanzó su mochila e imitando mis movimientos y sopesando con su incomodo pantalón llegó al precipicio, claro sin antes haber volteado unas doce veces con miedo de que nos descubriesen. Me pareció raro que no bajase, y luego lo intuí, tenía miedo. Ella no sería una gran bombera o una gran nudista, pensé.

La ayudé a bajar tomándola por la cintura y mostrándole mis peores ánimos, entendió que cuando esté cerca mío nunca debía darse por vencida.

Harbie retrocedió unos metros y solo dándose impulso con una mano, todo su cuerpo rodeo rítmicamente la reja. Tomamos nuestras cosas corrimos hacia el otro lado del colegio, el que servía de estancia a las "señoritas" del turno mañana. Ahora solo teníamos que mentirle al portero  y listo, ello no fue una gran hazaña, las mentiras son cosa cotidiana y sabiendo ello, no fue dificil formular una.
Ya fuera de la escuela reímos a carcajadas por toda la hazaña, eran tal vez carcajadas de victoria y de alivio, pero en realidad fue muy único.
En la esquina de la escuela nos separamos, eran recién las nueve de la noche, y aún así queríamos ir a nuestras casas. Para nosotros era solo un escape, y el momento no tenía que ser manchado.

Junto a Edita caminamos por Av. Salaverry. Caminamos entre los restos de una feria de la cual nunca supe su existencia, y ya no había color, ya no había felicidad, que es lo que llevan  las ferias a donde van, solo los restos que aquella entrega quedaba.
Terminando la calle, casi llegando a casa de Edita, un arreglo de globos que seguramente abría estado en la entrada de la feria, yacía tirado a un lado, ahora sin valor alguno. Me acerqué, y dejando a un lado mi diploma cogí el arreglo. Edita me ayudó a movilizarlo pues era muy grande. Nos sentamos en una banca cercana y sin intercambiar comentario alguno empezamos a reventar los globos, uno por uno. En la Av.Salaverry, se escuchó ayer a las nueve y media de la noche el final de la feria sin nombre, y como acto final, dos orates que revientan un gran arreglo de globos en el distrito de Jesús María.




Más que unos minutos nos demoramos para que la función terminase, las personas que pasaban nos miraban extrañados, y nosotras muy animadas, riendo y disfrutando el momento que era único no pusimos atención. Yo di al último globo el apretón final y así la función acabó. Recogimos los restos de nuestra hazaña y botándolos en su lugar caminamos lo que quedaba de la calle. En esa esquina me despedí de Edita, y en el paradero esperando que mi auto apareciera recordé todo lo hecho, cada momento único, sentí entonces mis manos vacías, ya no había diploma, lo había perdido. Aquello no me importaba en lo absoluto, no me sentía merecedora de un premio sin esfuerzo alguno, y aquel diploma jamás debio tener grabado mi nombre.

Siento alivio de vivir intensamente, alivio de no tener verguenza ante lo nuevo, de no tener miedo al afrontar  momentos únicos como estos, que alivio que no soy vanidosa, que alivio que tengo valor. Y... que alivio que existan los cómodos pantalones rasta.

viernes, 9 de octubre de 2009

EL CUERVO

" Nunca más "




¿Cree usted en los fantasmas? - No, pero me dan miedo


EL CUERVO
Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”


¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.


Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”


Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.


Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!


De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.


Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”


Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”


Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”


Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”


Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!


Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”


“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”


“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”


“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”


Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!

viernes, 2 de octubre de 2009

EL PRESO

" Y sopesando con mi inocencia, muchas veces aquí verdaderamente parece un paraiso"


Hoy lo escuché hablar por primera vez con sinceridad. Aquel momento, fue tan verdadero que aún no puedo creer que haya existido, me hablo a sangre cruda la verdad. Y siempre me han gustado las verdades, pero esta en particular me hizo entender porque él esta aqui acompañandome en esta celda.

Ayer habia decidido escapar solo por un día. Decidí no armar ningún tipo de escandalo a mi paseo, asi que de la manera más pacifica salí por la puerta principal. Nadie se alarmó, nadie siquiera se fijo sobre mí, simplemente caminar serena, hacia la puerta sin ningún remordimiento, me hizo sentir incompleta. Al atravesar la puerta, sentí el olor extraño a libertad, me sentí culpable de estar fuera y de haberlo decidido.
No sabía hacia donde ir, simplemente caminé unos cuantos pasos y sentí muchas ganas de volver. Eso hice.

Aquí dentro, todo es muy facil, aquí puedo ser quien yo quiera, y a la vez para mi mala suerte. No quiero ser nadie.
Esta fosa oscura, me gusta mucho, aquí no habran comodidades, ni lujos materiales, no hay amistad falsa y vulgar. Aquí simplemente hay paz, y para mi nada vale más que ello. Lo que pase despues con mi vida... no cuenta.

Bladimir, a veces me hace sentir yo, al verlo siempre recostado a la esquina de la celda, esperando quien sabe a quien. Pero desde que llegué el está ahí meditando... a veces me veo reflejada en su personalidad. En su rostro y en especial en las tristes ojeras que adornan su vición, encuentro a mi alma, tan solitaria y sin sentido. No hubira comprendido a aquel ser, si no me hubiese relatado la verdad. Ahora comprendo la necesidad de estar solo, el lujo de tener un lugar favorito, y necesariamente, tener a alguien con quien compratir. Puedo decir sin tapujos que todo está perfecto, no me amilano con las opulentas preguntas frecuentes. Solo sé, que tal vez esta sea una de las pocas veces que describa una pasión y no tenía intención de hacerlo, y al final, me he vuelto romantica. Tal vez no me mutile una de mis orejas, pero estoy segura que mi alma ya no es mía, y no tengo intenciones de buscar nuevamente su propiedad. Tengo lo suficiente y ya no deseo más.

Y algo más... Ya no estoy solo.