" Y me dijo: Cristina, es usted una mujer. Y no todas las mujeres son dignas de este apelativo"... Es cierto.

Varias veces pensé que he sido honesta conmigo, pero hoy después de reflexionar mucho, lo acepté. Soy una traidora. Y mi querido compañero, tengo que aclarar que he tratado de ser siempre transparente en todo lo que pienso, no escondiendo nada, no reprimiendo nada. Solo la transparencia es elemental.
Pero hoy antes de entrar a la cansada y aburrida clase de anatomía, medité sobre lo que soy. Siempre me he sentido orgullosa de mí, pero estar disconforme ayuda mucho a equilibrarse, así que me concentré en encontrar aquella pequeña aflicción.
Estar siempre tras nuevas experiencias, nuevas vivencias, nueva gente, nuevas culturas, me hace una persona muy relajada. Pero todo aquello tal vez no debería ser perfección. Fue entonces donde lo acepte y bauticé estos sucesos con su nombre legítimo. Traición.
Yo podría abandonar mi lugar favorito y hasta permanecer lejos de este muchos años, solo para conocer lo desconocido. Dejarlo todo con tal de de buscar lo nuevo.
Esa es la única verdad de todo esto, y me siento orgullosa conmigo por ello, es suficiente, pero necesario, es parte de mí y no justifico con esto nada. Pues hasta ahora de lo único que me puedo arrepentir es tener que urgar en lo que no quiero para alcanzar mis sueños, y a esos sueños los estoy traicionando. Nada queda, nada. Solo puedo decir que esta no es mi vida, este no es mi cuerpo, por ello mi conciencia exótica flajela mis ganas de vivir.
Una vez, un ser quería llegar al cielo, él sabía que podía volar, sentía las alas en su espalda al caminar. Solo me falta saber usarlas.
Día y noche y cada vez que podía estaba en el mirador, serca al mar infinito, admiraba el cielo, disfrutaba como nadie el viento sobre su rostro, y de ves en cuando reía al recordar la antigua y olvidada historia de "Icaro", el joven que quiso llegar muy alto para escapar y al final, en las aguas se ahogó. Era demaciado para esa humanidad deteriorada, era el ser almado, demaciado almado. Él sabía que podía volar, y llegaría muy alto pero no se dejaría ahogar.
Ellos ajenos a la verdad nunca entenderían a el ser.
Llegó el día, llego... tomó valor, y como un ave que por primera vez escapa del nido, él se balanceo sobre la barandilla del mirador, estaba feliz, y sus ojos solo apuntaban al cielo.Y lo iba a hacer, iba a volar. Él podía volar, él podía llegar alto, solo él.
Pero cuandoestaba a punto de lanzarse, ellos lo tomaron por la cintura. No, !estas loco!, no lo hagas, quédate, los sueños son solo sueños, y tú nunca volaras.
El ser golpeó, pateó, intentó todo para poder escapar y finalmente lloró de impotencia, de no poder siquiera intentarlo.
Ellos, ya no recuerdan cuando por algún motivo incomprensible decidieron siquiera respirar, y no pudieron... y nunca lo volvieron a intentar.
El ser sintió la tristeza de una humanidad, una verdadera.
- No sueñes, nunca volaras. Y el desgarro más profundo en aquel cuerpo que tenía prestado lo sintió. Después de retener los gritos de dolor en su garganta, sintió como lo depositaban en aquel suelo maldito, y se alejaban, y volverían si llegaba a intentarlo nuevamente.
Ahora ya no podría volar, ya no tenía alas, y estaba solo. Tomó valor y sopesando con el dolor se puso de pie, caminó lentamente a la barandilla del mirador, sintió una que otra vez el viento sobre su rostro, y vio que el cielo era propició para volar, pues como nunca estaba celeste. Sin pensar en nada, el ser volvió a balancearse en la barandilla y apresurándose abrió sus brazos y se lanzó al abismo.
En viaje hacia el suelo era un trecho corto, pero suficiente para pensar en el pasado reciente.
Sí, él volvería a aquel lugar, pero primero tendría que escapar, luego vendría por los demás. Una sonrisa se traslució sobre su rostro y el cuerpo frágil que usaba sintió una explosión en cada célula del mismo.
Ahí esta, ahí, en el suelo asqueroso de una ciudad olvidada, un despojo, uno de los tantos pero ahora inmovilizado. Y entonces, ellos se acercaron a verlo desde la barandilla, desde muy lejos como siempre lo estuvieron de él. Y rieron... rieron por que estaban seguros de sí. Él se iba a estrellar, lo sabía. Y rieron mucho, otros solo callaron y movían negativamente la cabeza con una pequeña sonrisa en los labios, pero todos se deleitaban con aquella imagen, pues sentían poseer la razón, y aquel era solo un idiota más.
A lo lejos, a lo lejos esta ahí. Y de ese cuerpo estático, emergieron dos alas, un rostro, un cuerpo, y sin esfuerzo la silueta consagrada del ser abrió sus alas y levitó hacia los cielos, miró una que otra vez el cuerpo que había sido su envoltura, ladeó la mirada y vigiló a ellos que lo miraban anonadados, sonrió. Dándose solo un impulso parecía que el cielo lo esperaba, parecía que las nubes lo ayudaban, y la imagen del ser se confundió con un horizonte que parecía pertenecerle desde siempre.
ESTE ES MI ÚlTIMO POST. ESPERO, QUERIDO LECTOR, QUE SE DELEITE.
PDT. VIVAMOS, POR FAVOR.





