viernes, 2 de octubre de 2009

EL PRESO

" Y sopesando con mi inocencia, muchas veces aquí verdaderamente parece un paraiso"


Hoy lo escuché hablar por primera vez con sinceridad. Aquel momento, fue tan verdadero que aún no puedo creer que haya existido, me hablo a sangre cruda la verdad. Y siempre me han gustado las verdades, pero esta en particular me hizo entender porque él esta aqui acompañandome en esta celda.

Ayer habia decidido escapar solo por un día. Decidí no armar ningún tipo de escandalo a mi paseo, asi que de la manera más pacifica salí por la puerta principal. Nadie se alarmó, nadie siquiera se fijo sobre mí, simplemente caminar serena, hacia la puerta sin ningún remordimiento, me hizo sentir incompleta. Al atravesar la puerta, sentí el olor extraño a libertad, me sentí culpable de estar fuera y de haberlo decidido.
No sabía hacia donde ir, simplemente caminé unos cuantos pasos y sentí muchas ganas de volver. Eso hice.

Aquí dentro, todo es muy facil, aquí puedo ser quien yo quiera, y a la vez para mi mala suerte. No quiero ser nadie.
Esta fosa oscura, me gusta mucho, aquí no habran comodidades, ni lujos materiales, no hay amistad falsa y vulgar. Aquí simplemente hay paz, y para mi nada vale más que ello. Lo que pase despues con mi vida... no cuenta.

Bladimir, a veces me hace sentir yo, al verlo siempre recostado a la esquina de la celda, esperando quien sabe a quien. Pero desde que llegué el está ahí meditando... a veces me veo reflejada en su personalidad. En su rostro y en especial en las tristes ojeras que adornan su vición, encuentro a mi alma, tan solitaria y sin sentido. No hubira comprendido a aquel ser, si no me hubiese relatado la verdad. Ahora comprendo la necesidad de estar solo, el lujo de tener un lugar favorito, y necesariamente, tener a alguien con quien compratir. Puedo decir sin tapujos que todo está perfecto, no me amilano con las opulentas preguntas frecuentes. Solo sé, que tal vez esta sea una de las pocas veces que describa una pasión y no tenía intención de hacerlo, y al final, me he vuelto romantica. Tal vez no me mutile una de mis orejas, pero estoy segura que mi alma ya no es mía, y no tengo intenciones de buscar nuevamente su propiedad. Tengo lo suficiente y ya no deseo más.

Y algo más... Ya no estoy solo.

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