martes, 13 de octubre de 2009

El alma y el cuerpo

"Cuando el alma a veces no está de acuerdo con el cuerpo"


Desde mi infancia vivida y llena de verdades, siempre bajo un rol, un estilo, la vanidad en las palabras, y la corrección de las mismas. Los momentos ayados, los momentos dolidos. Lo habían logrado. Habían constelado mi infancia de realidad, y dejando de lado las sábanas delicadas y dulces de la niñez me volví humana. Y la humanidad me golpeó duramente desde mucho antes de lo que debía, eso es claro. Para mi suerte, ello me hizo más fuerte y voraz, nadie lo creería. Y entonces llego el desahogo con los años, y lo torné un canal a mi vida, una única esperanza, y me regocijaba al saber que mis frutos aún inmaduros eran dulces como la miel para todo el que lo probara. Yo no sé.


Pero de lo que estoy segura es que en momentos como este la música me esconde. Me esconde de ese brusco golpede la vida, y de vivir antes de lo debido. Pues el ruido se diluye junto al dolor de la verdad, las palabras se confunden con la melodía en un remolino que viene y va, pero que no se detiene en este momento tan sensible e indefenso para mi alma. Pues al final, no hay nada preciso. Y lo ensordecedor me abraza y me ahoga en sus notas estridentes y rechinan tes, que solo existen imaginariamente en mi pensamiento, pero... solo por unos momentos, en realidad lo creo y lo acepto... Por que a veces siento que soy lo que aparento, y mi vigor se desliza por una trémula y ello queda desnudo, y mi orgullo no me lo permite, no es posible.


En momentos como este, la música me envuelve. Y todos los golpes, todos los días vividos, todos los años salpicados hasta hoy que reclama mi cuerpo. Todo lo que me impide, desaparece después de la larga confusión que decidí no oír. Cuando el alma no se siente conforme con el cuerpo, sufre el humano, pues está entre estos dos, pero con ninguno. Y sopesar con todo ello no es posible, es mejor que pase, solo que pase... Para seguir.

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